El espejo de la codicia

La avaricia, decían, era el pecado más peligroso. A Judith le gustaba creer que ponía a prueba esa teoría todos los días—y la encontraba cierta.

Los gemelos habían estado callados durante horas, no realmente dormidos, pero lo suficientemente sedados como para entrar y salir de un sueño superficial....

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