Mañana hueca

El amanecer se filtraba a través de las cortinas, pintando la habitación con un baño de oro pálido. Una suave brisa agitaba la tela, sombras lentas deslizándose sobre la cama.

Ann se movió entre las sábanas arrugadas, su cuerpo todavía vibrando con el delicioso dolor de la noche anterior—el tipo qu...

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