El sí silencioso

El silencio en la finca Radford no era pacífico—era sofocante.

Tenía dientes que podían morder si fuera posible.

Judith estaba sentada sola en el salón, la luz pálida de la lámpara de araña arrojando un suave dorado sobre los pisos de mármol. Cada tic del reloj, cada cambio del viento afuera, sona...

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