La llegada de la reina

La noche había caído en su habitual esplendor.

Candelabros de cristal colgaban como constelaciones congeladas de los altos techos abovedados, proyectando una luz suave y centelleante por todo el vasto salón de mármol. Un flujo constante de vestidos recorría la multitud como olas de color y seda, ri...

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