El extraño en su piel

Las arañas de cristal sobre ellos brillaban como escarcha suspendida, proyectando luz a través del salón dorado en ondas suaves, casi burlonas. Judith estaba sentada erguida, con la espalda rígida y una sonrisa tensa. Sus dedos descansaban en el borde de su plato de postre —una delicada creación de ...

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