El que la eligió

La tensión en el baño se había calcificado. Se aferraba a las paredes de mármol, al silencio agrietado, a la sangre secándose en líneas delgadas y oxidadas en la muñeca de Judith.

Todos estaban congelados —no por preocupación, no por compasión, sino por algo más oscuro, como el odio.

La certeza de...

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