Paz prestada

El aire afuera olía a esperanza.

O tal vez era solo el sabor limpio de la luz del sol después de demasiadas noches sin dormir.

Annie se detuvo bajo la extensa sombra de un sicomoro, respirándolo como si fuera medicina. Sus gafas de sol velaban sus ojos cansados, pero nada podía ocultar la pequeña ...

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