Capítulo 34

ADRIAN

—De nuevo, es un gimnasio— repetí con un tono claro. —Que pertenece a la escuela, y todos tienen derecho a estar aquí.

Ella seguía mirándome con odio.

—Hazte revisar ese cerebro delirante, Lilian. Nadie está aquí por ti.

Ella bufó y se dio la vuelta. Sonreí con suficiencia y la observ...

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