Capítulo 103 103

—Aquí no está a salvo —digo—. No está a salvo ninguno de los dos.

De pronto, su calidez desaparece.

Tengo un segundo de confusión antes de que el horror atraviese el subidón de mi orgasmo como una cuchillada. ¿Qué acabo de decir?

La respuesta me llega un momento después: la verdad.

Me incorporo,...

Inicia sesión y continúa leyendo