Capítulo 27 27

Me quedo exactamente donde estoy. Pasan tres minutos y él sigue en la sala. Casi puedo oír el ceño fruncido en cada respiración, en cada roce de su ropa.

Si se queda ahí, probablemente pueda escabullirme por la puerta principal y desaparecer antes de que me alcance. El único problema son los casi d...

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