Capítulo 29 29

Sus pechos asoman fuera del agua. Sus dedos pisan la superficie como si acariciara las teclas de un piano. Con cada segundo que pasa, el vapor derrite un poco más del shock helado que la rodea.

Pasan unos minutos en relativo silencio, salvo por la mezcla de nuestras respiraciones y el goteo del agu...

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