Capítulo 50 50

Quiero gritar. Quiero suplicarle. Rogarle que le perdone la vida. Pero mis labios ya no obedecen, igual que mis piernas.

El tiempo se detiene. No puedo hablar. No puedo respirar.

Un solo pensamiento atraviesa mi mente a toda velocidad.

No.

No.

No.

Pero mis pensamientos no lo detienen. El hombr...

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