Capítulo 56 56

—No voy a decirlo.

—Entonces no te vas a correr en un buen rato.

—No estoy tan desesperada por un orgasmo. No vale mi dignidad.

—Quizá ahora no —digo—. Pero… lo estarás. Lo estarás.

Entonces la dejo ahí plantada, hirviendo y retorciéndose de rabia. Siento el calor de su ira siguiéndome por la ha...

Inicia sesión y continúa leyendo