Capítulo 68 68

Ahora ya está pidiendo demasiado. Aprieto los dientes y lo fulmino con la mirada, ese gesto de sádica satisfacción, esa mandíbula hermosa, esos dientes blancos y relucientes.

Él arquea una ceja.

—¿No? Muy bien entonces.

Se aparta de encima de mí y se aleja. Me incorporo mientras él recoge su ropa...

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