Capítulo 36 Daños colaterales

CLEMENTINE

El pitido constante del aparato marcaba un ritmo monótono que me destrozaba los nervios. Sentada en el sillón de la habitación observaba las manos pálidas de mi padre. Sin su tono imperioso y esa postura implacable que dominaba los consejos de administración, solo parecía un anciano ...

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