24

Lana no podía creer lo que oía, que iba a ser presa del calor de un lobo. No obstante, movió sus manos temblorosas por sus piernas mientras la mujer olfateaba frecuentemente. Lana deseaba que el alfa considerara su vacilación y cambiara de opinión.

Cuando Sahan no respondió a nada ante su reticenci...

Inicia sesión y continúa leyendo