42

Curtis no pudo evitar hundir su cabeza en el hueco de su cuello. Leita sabía que, siendo un híbrido, necesitaba una de dos cosas. Sangre o sexo, en ese momento. Ya había visto sus labios volverse azules antes de que él tambaleara y su nivel de energía cayera.

—Lei... Leita...

Su susurro desesperad...

Inicia sesión y continúa leyendo