Capítulo 447 No conocía la piedad

La sangre goteaba por sus manos en gruesos chorros mientras se las lavaba, el agua se tornaba carmesí antes de irse por el desagüe. En algún momento, debido a que su atención se había centrado en su esposa, unos cuantos imbéciles habían decidido que ya no estaba mirando. Que amarla había embotado su...

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