Capítulo 2

Mmm... Trinity Stone.

Mi peor pesadilla... y resulta ser la razón detrás de esta erección que no me da paz. Me he tenido que acomodar tantas veces que ya me falta práctica. Pero basta pensar en ella sin lencería, y otra vez siento una guerra en los pantalones.

...Y entonces, empiezo a imaginarlo. Le pongo la mano fuerte sobre la rodilla. Quiero que me sienta, que se le quede grabado. Y cuando voy subiendo por su pierna, es esa suavidad, ese aroma… Cada centímetro me lleva más cerca del borde. Mis dedos llegan hasta el borde del vestido, y entonces…

Me saca de la fantasía con una mirada directa: me ha pillado mirándola demasiado rato.

"¿Te gusta lo que ves, Colton?"

"¿Ver qué, señorita Stone?"

"Trinity. Y llevas como cinco minutos sin mirar la carretera."

"Solo pensaba cómo pegaste la espantada con esos tacones."

"Oh, puedo ser bastante escurridiza si quiero."

"Mmm, eso puedo creértelo."

Vuelvo al sueño: esas piernas rodeando mi cintura. Una cosa tengo clara. Antes de que este trabajo acabe, probaré un pedazo de Trinity Stone. Aunque me cueste la vida. Tocarla sería firmar mi sentencia. Quiero mucho mis rodillas. Y más aún otras partes que tengo en mente. Joder, enfócate, Colton.

"¿A dónde la llevo hoy, princesa?"

"Dios, no me llames así. Odio cuando mi padre me dice su princesita."

"He dicho princesa, a secas. Y así te voy a llamar."

"Eres de los que se creen graciosos, ¿no?"

"Tú sabrás cuándo realmente esté haciendo algo contigo, y te aseguro que no es esto."

Y ahí va, resoplando. Sé que está a nada de su rabieta. Pero se lo advierto: si se atreve, la empotro contra una pared.

"¿Dónde quieres ir, princesa?"

…TRINITY POV…

Ah... Colton Cruz.

Su nombre suena sexy. Y seguro que es igual de manipulable. Engreído y sobrado. Todo lo que no me va. Pero ahora no para de llamarme princesa. Y yo sé que soy protagonista de cada fantasía suya.

—Vamos a jugar un poquito

"Quiero ir a comprar ropa interior nueva."

"En serio, princesa? Tu madre dijo que ibas al salón."

"Pues cambié de opinión. ¿Nunca viste a una mujer en lencería?"

"Te espero afuera. Ni loco entro contigo."

"Necesito opinión. ¿No puedes ayudarme?"

"Pídele a la dependienta. Lo único que sé sobre lencería es cómo quitarla."

"Entonces, tal vez..."

"No termines esa frase, princesa."

Él aún no sabe que siempre consigo lo que quiero. Y si tengo que llorar como loca, lo haré. Mi padre lo pintó como el hombre rudo. Bah, otro tío con pistola y la bragueta al rojo vivo. Tres días, y caerá. Los haré un infierno.

"La tienda está por aquí. Y vas a entrar conmigo."

"Y yo dije que no, ¿no ves cómo se mueven mis labios?"

"Estaba demasiado distraída imaginando besarlos."

"Joder."

¡Pum! No se lo esperaba. Aunque admito que me intriga cómo besaría. Seguro que lo hace salvaje. Y yo, la verdad... prefiero caricias, no embestidas.

"Voy a entrar, pero mantén tu santa boca lejos de la mía."

"¿Qué tiene de malo mi boca?"

"Princesa, tu boca no sabría qué hacer con la mía."

"¿Qué se supone que significa eso?"

"Que no soy tu tipo."

"Ni tú el mío."

"Sigue diciéndotelo."

—Uf

¿Qué le pasa a este tipo? Justo cuando creo que tengo el control, me lanza una de esas. ¿Sigue diciéndomelo? ¿Qué quiere decir con eso?

—Vamos por la segunda ronda

"¿Sabes que hay sillas en los probadores?"

"Nada de eso, princesa. Tu padre me descuartiza si te veo desnuda."

"Imagínate que es un traje de baño."

"No. Ni de coña. Sácalo de tu bonita cabeza."

"O sea que crees que soy bonita."

"Lo que piense no importa. No voy a mirarte cambiarte."

"Pero. Quiero. Que. Entres. Conmigo."

"¿Vas a montar berrinche otra vez?"

—¡Ups!

Recuerdo lo que dijo que haría si lo hacía. Pero seguro que solo bromeaba. Ni loca quiero que me toque. Vete tú a saber dónde han estado esas manos. O peor...

"No, no. Nada de berrinche. ¿Podrías entrar conmigo, porfa?"

"Ya que lo pides tan lindo... y es mi trabajo, así que no me queda de otra."

…COLTON POV…

Vale... eso último fue un montón de tonterías.

La verdad es que quiero torturarme un poco y verla medio desnuda. Sí, me va a traer problemas, pero soy Colton Cruz. Y los problemas son mi hábitat.

Pero, seamos claros: la chica es una niña mimada de libro. ¿Cómo puede algo tan sexy tener tan poca gracia? Es más sosa que un ladrillo. Algunos lo tienen en looks, otros en cerebro. Nunca ambos.

Ahí voy, caminando detrás de la señorita y... ¡mierda! olvidé lo apretado que tiene ese culo. ¿Te imaginas lanzarla sobre las piernas y darle unas palmadas?

"Esto pide unas nalgadas."

Ella se gira en seco.

"¿Qué dijiste?"

"Nada. Que linda tienda."

"No me trago eso."

"Jajaja. He visto mejores culos que el tuyo."

La oigo bufar mientras sube al probador. Pero la verdad es que ese trasero está en mi top 3 sin duda.

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