Capítulo 6

Estoy esperando.

Sigo esperando.

Y ya casi me doy por vencida.

"¿De qué querías hablar?"

...¡Mierda! Por poco y mojo los malditos calzones...

"¿Vamos a seguir mirando el teléfono hasta que algo pase?"

"Bueno, si se levanta algo... me mandas una foto, ¿no?"

Se queda callado un rato... sé que ese comentario le calentó, seguro.

"Solo si tú me mandas una primero."

—¡Uff!

No me esperaba eso.

"¿Eso lo pensaste o lo escribiste en voz alta?"

"Ojalá lo hubiera dicho, porque ahora me siento como un tonto."

—Mmm... se me ocurrió algo

Me toma como cinco minutos lograr que salga perfecto, y en menos de cinco segundos ya está en su bandeja de entrada... ahora toca esperar.

—Uno

—Dos

—Tres

"¡Santo cielo! Joder. Wow de verdad. Dios, ¡quiero eso!"

"¿Otra vez escribiendo en voz alta?"

"No, princesa, un hombre no bromea con eso."

"Te toca."

"No va a pasar."

—¡Esperá!

Se me ocurre algo mejor...

Uno... dos... tres.

"Princesa, tu papá me mata si se entera de esto."

"Él está en su oficina, y yo en mi cuarto."

"Bueno, ¿qué querías que te hiciera?"

"Podés empezar haciéndome a mí."

"¡Joder! ¿En serio dijiste eso?"

"Sí... ¿querés que lo repita?"

...Mmm... Esto me está dando ideas... Dios mío... jamás hice algo así en mi vida, pero él despierta en mí unas ganas... de hacerle cosas... y hacérmelas.

"Colton."

"¿Sí, princesa?"

"Adiviná qué estoy haciendo."

"No sé, decime."

"Estoy deslizándome el dedo por los labios."

"¿Cómo?"

"Mmm, estoy tan mojada."

"¿Esperá... cuáles labios estamos hablando aquí?"

"Mmm... los que estaban escondidos bajo las panties rosadas."

"Joder."

"¿Sabés qué estoy haciendo ahora?"

"Sí."

"Estoy trazando círculos sobre mi cl..."

"¡No! ¡No digas esa palabra!"

"Adiviná qué hago ahora."

"Por favor, contámelo."

"Me metí el dedo... y ahí va otro..."

"Joder princesa, dále fuerte."

"Lo estoy haciendo fuerte, profundo... Dios Colton, estoy chorreando."

"Mierda."

"Colton, ya no aguanto más... mmm, amor, tengo que soltarlo."

"Quiero escucharte gritar."

"¡Aaahhh... Colton... joder bebé... estoy... mierda... tengo que... Colton... Aaahhh... Aaahh... joder... sí... sí..."

"Dios, eso sonó brutalmente delicioso. ¡Princesa, estás que quemás!"

Me rio bajito mientras escucho esos suspiros ahogados del otro lado. Solo me imagino el bulto que debe tener entre las piernas... pero sorpresa la mía, terminé más caliente que nunca.

"Colton, ¿lo querés? ¿Me querés?"

"Claro que sí."

"Te lo doy cuando nos veamos."

"Voy a tomar esa promesa bien en serio. Estoy tan duro ahora mismo que voy a estallar."

"¡Colton!"

"Ey, es la primera vez que una mujer se corre hablando por teléfono conmigo."

"Entonces, ¿vas a venir mañana?"

"Princesa, tu papá me cuelga. Ya me pasé de la raya."

"Bueno, adiviná qué."

"Decime, princesa."

"Ya estoy saliendo."

...PUNTO DE VISTA DE COLTON...

Parece que Trinity trató de escaparse de Mason anoche.

—Me pregunto para qué...

En fin, Vic me mandó llamar esta mañana, y según él de forma "amable"... Así que supongo que aquí termina mi suerte; Trinity Stone me perdió por completo... siempre supe que una mujer iba a bajarme del pedestal algún día. En fin, me lo busqué por no escuchar a mi sentido común.

Mientras entro al camino de entrada, tengo mil ideas distintas pasando por la cabeza... he hecho cosas pesadas, pero lo que Vic puede hacer asusta hasta al más duro.

Mason me espera fuera con cara de muerto.

"Jefe, lo siento un montón."

"No pasa nada, Mason. Ella es más escurridiza que un pez con aceite."

...Aunque después de escuchar lo que gritaba anoche, ya no es una "niña"...

"¿Vic está en modo bestia, me imagino?"

"Está furioso, sí."

"Bueno, me toca ir a que me den mi dosis de buena suerte, entonces."

Al entrar por la puerta hacia la cocina, ese aroma a vainilla me golpea de nuevo. Giro la cabeza y ahí está ella, de pie, tan malditamente hermosa como siempre.

—Joder, ¿cómo lo hace?

Pero nada me impide echarle una buena miradita a esas largas piernas delgadas. Me mira por debajo de sus pestañas, y siento que las rodillas me fallan.

...Y cuando intento hablar...

"Bu...bu...bue..."

—Por el amor de...

"Hola."

"Hola, Colton."

"¿Estás bien?"

Veo cómo se le llenan los ojos de lágrimas. Mierda, daría lo que fuera por abrazarla y que todo ese dolor se le fuera.

"Papá dice que te diga que está en su oficina."

"Gracias, prin... princesa."

Ya estoy hasta el cuello, así que da igual. Pero la forma en que me mira el trasero al salir de la cocina me dan ganas de devolverme y ahogarme en ese problema.

Cuando llego frente a la oficina de Vic, paro un segundo a respirar... quién sabe si será mi última bocanada... aunque... suena muy tranquilo para alguien que te va a destrozar. Claro, con él nunca se sabe con certeza.

Camino con cuidado, como quien entra a su propio funeral. Ashe levanta la mirada, y yo me quedo medio perdido.

"Hola, Colton."

"Hola Vic, lamento mucho lo de Mason."

"No me interesan disculpas; lo que quiero saber es cómo vamos a arreglar esta cagada."

"¿Cómo dijiste?"

"Esto va así: te mudás al cuarto de atrás y te asegurás de que no lo vuelva a hacer."

—Joder...

"¿Yo? ¿Por qué yo?"

"Sos el único que ha logrado mantenerla bajo control."

...Si supieras lo que pasó anoche... pero bueno...

"¿Adónde quería ir anoche?"

"Algo dijo de salir a un club con amigas, pero si me preguntás a mí, iba a ver a un hombre."

"¿Ah, sí? ¿Y cómo sabés eso?"

"Tuve el dudoso gusto de escuchar partes de una conversación bastante sospechosa... y apostaría que era con un hombre."

—Mierda

"Prefiero no preguntar nada. Este arreglo... ¿por cuánto tiempo va a ser?"

"Hasta que encuentre a alguien que me parezca bien."

"¿Y empieza cuándo?"

"Esta noche."

—Joder

"Ah, y como quiere ir a buscar el regalo de cumpleaños de su mamá, llevála a eso y aprovechá a recoger tus cosas."

"Entendido."

"Y Colton."

"¿Sí, Vic?"

"Cuídala. Esta guerra de territorio la está afectando fuerte. Si le pasa algo, te dejo sin huevos."

"Entendido."

"Y..."

"¿Sí, Vic?"

"No me des motivos para cortarte también las manos."

"Clarísimo."

Con el culo bien apretado, salgo de ahí más rápido que un rayo. Al girar la esquina para volver a la cocina, respiro aliviado.

—Joder, me salvé por poco

Pero ahí está ella... ¿cómo se supone que voy a mantener las manos lejos?

—Dios mío

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