Capítulo 65

Mientras estiro cada parte de mi cuerpo, sintiendo cómo el aire fresco me roza la piel, no puedo evitar soltar un suspiro de gusto. Aunque aún es temprano, el sol ya empieza a calentar como si dijera "¡Arriba ya!". Abro los ojos despacio, me vuelvo hacia el lado... y pum, me entra el pánico: el luga...

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