Capítulo 21 Capítulo 21

Damián

Aparqué el coche en el estacionamiento subterráneo y me quedé unos minutos con las manos todavía en el volante, el motor ya apagado. El olor de su perfume —ligero, casi imperceptible, a lavanda y algo más fresco— seguía en el habitáculo. No hice nada por eliminarlo. Simplemente lo respiré ...

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