Capítulo treinta y seis: Nora es secuestrada

Después de que Nora captara la atención de Diego, le abrió su corazón.

—No tengo idea de por qué me has estado ignorando. ¿Qué te hice?

—¿No tienes idea? —Diego se burló—. ¿Estás jugando conmigo ahora, Nora?

—No entiendo por qué estás enojado conmigo.

—Está bien, ya que no entiendes, te lo expli...

Inicia sesión y continúa leyendo