CAPÍTULO DOS (2) El despertar del amor

Días pasaron, y Emily no podía sacudirse la sensación de que acababa de conocer a alguien especial. Su encuentro casual permanecía en su mente como un susurro suave.

Jack Harrington.

Nunca olvidaba un rostro, pero el suyo se había grabado en su memoria. Esos ojos azules penetrantes, esa mandíbula fuerte y esa sonrisa cautivadora.

Emily apartó los pensamientos, enfocándose en su negocio de planificación de eventos. El trabajo siempre había sido su refugio.

Pero el destino tenía otros planes.

El miércoles por la noche, Emily asistió a una gala benéfica en el Museo de Arte de Manhattan. Mientras se mezclaba con los clientes, su mirada se desvió por la sala.

Y se encontró con Jack.

Él estaba junto a la barra, bebiendo una copa de vino, sus ojos escaneando la multitud. Sus miradas se cruzaron, y el corazón de Emily dio un vuelco.

El rostro de Jack se iluminó con una cálida sonrisa.

—Emily Windsor —dijo, acercándose a ella.

—Jack Harrington —respondió ella, su voz apenas un susurro.

Su conversación fluyó sin esfuerzo, como si se conocieran desde hace años.

Mientras exploraban el museo, Jack compartió historias sobre las dificultades del negocio de su familia.

Emily escuchaba atentamente, su corazón compadeciéndose de él.

—Quiero ayudar —dijo Emily, su voz llena de convicción.

Los ojos de Jack brillaron.

—Ya lo estás haciendo —dijo.

Sus manos se tocaron, y Emily sintió esa conexión eléctrica de nuevo.

Esta vez, era más fuerte.

A medida que la noche llegaba a su fin, Jack acompañó a Emily fuera del museo.

El aire nocturno de Manhattan estaba lleno de energía.

—¿Te gustaría tomar un café mañana? —preguntó Jack.

El corazón de Emily se elevó.

—Me encantaría —respondió.

Su primera cita estaba fijada.

Al día siguiente, Emily llegó temprano a la cafetería.

Jack entró, sus ojos escaneando la sala hasta que se encontraron con los de ella.

—Hermosa —dijo, sonriendo.

Las mejillas de Emily se sonrojaron.

Su cita de café se convirtió en un paseo por Central Park.

La risa llenaba el aire mientras descubrían pasiones compartidas por el arte y la música.

A medida que el sol comenzaba a ponerse, Jack tomó la mano de Emily.

—Siento como si te conociera desde siempre —dijo Jack.

El corazón de Emily dio un vuelco.

—Yo también —respondió.

Sus ojos se encontraron, y Emily vio algo en la mirada de Jack que hizo que su corazón despertara.

Una chispa de amor.

Una llama que ardía profundamente en sus almas.

Sus labios se encontraron en un beso suave y electrizante.

El mundo a su alrededor se desvaneció.

En ese instante, Emily supo:

Estaba enamorándose de Jack Harrington.

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