CAPÍTULO TRES (3) Enfrentando los miedos

El corazón de Emily se elevaba mientras flotaba a través de los días posteriores a su primer beso con Jack. Su romance vertiginoso la dejaba sin aliento.

Pero bajo la superficie, los miedos de Emily hervían.

Miedos a la vulnerabilidad.

Miedos a la desilusión.

Miedos a repetir errores del pasado.

Una tarde, mientras paseaban por el río Hudson, Jack notó la mirada distante de Emily.

—Oye, ¿en qué piensas? —preguntó Jack.

Emily dudó, sin saber cómo expresar sus dudas.

—Solo pienso en nosotros —dijo Emily.

Los ojos de Jack se entrecerraron.

—¿Qué sobre nosotros? —insistió.

Emily respiró hondo.

—No sé si estoy lista para esto —admitió Emily.

La expresión de Jack se suavizó.

—¿Lista para qué? —preguntó.

—Para enamorarme —dijo Emily, su voz apenas un susurro.

Los ojos de Jack se fijaron en los de ella.

—Ya me estoy enamorando, Emily —dijo Jack—. Pero te esperaré.

El corazón de Emily dio un vuelco.

Nadie la había entendido como Jack.

Nadie la había hecho sentir tan segura.

Mientras estaban allí, con el horizonte de Manhattan brillando detrás de ellos, Emily se dio cuenta:

Tenía que enfrentar sus miedos.

—Cuéntame sobre tu pasado —dijo Jack.

Los instintos de Emily gritaban advertencia.

Pero algo en el tono suave de Jack la tranquilizó.

Compartió historias de la infidelidad de su exnovio.

De la confianza rota.

De la desilusión devastadora.

Jack escuchaba atentamente.

Sus ojos llenos de empatía.

Sus brazos la envolvieron.

—Estás a salvo conmigo, Emily —susurró Jack.

Las lágrimas corrían por el rostro de Emily.

Por primera vez en años.

Se sentía escuchada.

Se sentía vista.

Se sentía comprendida.

Mientras estaban allí, abrazados a la orilla del río.

Emily supo:

Estaba lista para enfrentar sus miedos.

Lista para confiar en Jack.

Lista para amar de nuevo.

Pero lo que no sabía.

Era que Jack tenía sus propios secretos.

Secretos que podrían romper su frágil vínculo.

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