CAPÍTULO 36 PARA SIEMPRE

Una suave brisa agitaba las cortinas de la pintoresca cabaña de Emily, jugando con el encaje mientras el sol se hundía en el horizonte, pintando la habitación en tonos ámbar y dorado. Habían pasado dos años desde aquel fatídico día en que Emily Fisher había regresado a su antiguo pueblo natal despué...

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