Capítulo 50

El viejo almacén de ladrillos se erguía ante ellas, un testimonio del poder de la perseverancia y la ambición. Charlotte deslizó las yemas de los dedos por la áspera pared de ladrillo, sintiendo la textura contra su piel como una promesa. Este lugar era suyo ahora —suyo y de Bella—, un lienzo que ag...

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