Capítulo 44 Está claro lo que pasó

La tarde va cayendo despacio, el frío de la tarde pasa a través del suerte.

Leonardo permanece sentado en la misma banca de madera de siempre, con los ojos clavados en el camino por donde cada día ve aparecer esa pequeña silueta corriendo hacia él. 

Revisa el reloj de su muñeca una y otra vez: d...

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