Capítulo 40

Mis extremidades y mi cabeza se sentían como plomo, pesadas y doloridas. Tenía una vaga sensación de que alguien me movía, pero aún no podía moverme por mí misma.

—Estás a salvo ahora, Raven —la voz de Alizya me tranquilizó y me permití relajarme de nuevo en la oscuridad.

Un rato después, su voz v...

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