TREINTA Y OCHO: UN ARCOÍRIS DESPUÉS DE LA LLUVIA

—No soy del tipo de chico bueno, hice muchas cosas malas y equivocadas en mi vida pasada. Pero entonces, Dios es tan bueno que te dio a mí. Me confió la tarea de hacerte feliz, de protegerte a ti y a nuestros hijos, a nuestra familia. No creo en los cuentos de hadas, ni en princesas que encuentran a...

Inicia sesión y continúa leyendo