Capítulo 94 94

Esa noche no hubo cena familiar.

No hubo whisky compartido.

No hubo risas forzadas.

Solo puertas cerradas.

Karl no volvió a salir de su habitación.

Yo estaba en el pasillo cuando lo escuché.

No fue un grito.

Fue un golpe seco.

Corrí y abrí la puerta sin tocar.

Karl estaba de pie junto a la ...

Inicia sesión y continúa leyendo