Capítulo 30 30

Rosie se acomodó en el asiento trasero del taxi y, al estar cómoda, cruzó las piernas como si eso pudiera calmar el revoloteo que sentía en el estómago. El beso todavía le quemaba en los labios, en la piel, en todas partes. Se pasó los dedos por la boca sin darse cuenta, como queriendo borrar la...

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