Capítulo 30

Astrid llegó a las oficinas de Wilder poco antes de las diez de la mañana. Gabriel le había enviado la dirección de una sala de reuniones del edificio y le había pedido que acudiera sola, sin explicar por qué no podían hablar en su despacho habitual.

Durante el trayecto, Astrid había repasado las p...

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