Capítulo 50

Punto de vista de Lina

Augustus me sostuvo contra él como a una marioneta a la que le hubieran cortado los hilos, con los dedos metódicos mientras enderezaba mi camisón desarreglado y ajustaba la túnica exterior. La tela se sentía como un sudario contra mi piel.

—Horace todavía espera afuera —dijo...

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