Capítulo 1 1
Lo peor que le pudo pasar a Alicia fue enamorarse de un hombre que se la pasaba viajando por cuestiones de negocios.
Ella era doctora y por razones de la vida había llegado a su pueblo para visitar a su familia y decidió cubrirle el puesto por un par de días a una amiga. Un día, mientras estaba de turno llegó una mujer en busca de atención médica para su hijo que presentaba un cuadro de fiebre.
—¿Qué edad tiene tu hijo? Se ve muy decaído— le comentó otra madre a la recién llegada mientras esperaba su turno.
—Dos años— respondió con tranquilidad.
—¿Y el papá no les acompaña? En estos casos es buena su compañía.
—Su padre viaja mucho, ya estoy acostumbrada a hacer sin él las visitas al médico— respondió encogiéndose de hombros como si no le importara.
Alicia que iba saliendo a la puerta para llamar al siguiente paciente escuchó la conversación. Movió la cabeza de un lado a otro sintiendo piedad por la pobre mujer que todavía cargaba a su hijo en brazos y la hizo pasar antes que el resto.
¿Cuál fue la sorpresa?
Minutos después entró corriendo un hombre, había tardado en estacionar el auto y por eso llegaba hasta ahora. Se disculpó con la madre del niño, en ese momento a Alicia le pareció reconocer esa voz, era idéntica, no podía haber falla, cerró los ojos porque no lo quería confirmar, quería creer que todo había sido una alucinación. Pero no, levantó el rostro y se dio cuenta que el padre del niño no era otro que el hombre que ella había esperado por tres largos meses a que volviera de su viaje.
Quedó paralizada cuando aquella mujer se refirió a él como esposo y le sonrió cálidamente explicando que la doctora estaba siendo muy amable desde el inicio.
Al principio pensó que se trataba de un malentendido y que ella podría ser solo una amiga o familiar cercano, pero cuando revisó nuevamente el apellido del paciente descubrió que en ese momento todo lo vivido anteriormente había acabado por culpa de su mismo novio que juraba amarla y le hacía creer que era la única en su vida.
La pluma que estaba entre sus dedos resbaló y cayó al suelo cuando estos temblaron, no por nervios, sino por rabia, dolor e impotencia al ver que había sido un juguete por años.
También al hombre se le fueron los colores del rostro cuando la miró y, precisamente atendiendo a su hijo. Él había llegado esa misma tarde a pasar unas dulces vacaciones, jamás se imaginó que ese pueblo era el lugar que su amante visitaba.
Él se sentía incómodo, ansioso por explicarle que la esposa ya no era importante, que su matrimonio se había acabado desde hacía años. Cruzaba los dedos, los entrelazaba temblorosos y no le despegaba la vista a la doctora que ni siquiera le dirigía la mirada. Sabía que ella estaba decepcionada, ese actuar de ella lo estaba matando porque al final vendrían los reclamos.
Alicia continuó atendiendo al niño como a cualquier paciente. No dejó que su impotencia y rabia se notara, no se derrumbaría delante de un hombre mentiroso. Ella era fuerte, siempre lo había sido ante las injusticias del destino.
Eso quería aparentar, pero no, en el fondo ella estaba destrozada, su amor por ese idiota era tan grande que en algún momento estuvo a punto de renunciar a su sueño de ser médico y permanecer en casa con tal de que él estuviera tranquilo mientras viajaba por trabajo fuera de la ciudad.
No estaba preparada para descubrir una infidelidad, se había enemistado con su única amiga en la ciudad porque aquella le decía que ese hombre no parecía sincero, pero ella estaba cegada de amor y prefirió terminar con aquella amistad y elegir al maldito que ahora la tiene al borde del llanto.
Alicia terminó de atender al hijo de su supuesto novio, le indicó a la madre los medicamentos que debía comprar y luego se retiró sin mirar atrás como lo haría cualquier médico en un turno demasiado pesado.
Mientras su esposa se encargaba de buscar las medicinas, el hombre fue detrás de Alicia. La tomó bruscamente del brazo para que se detuviera. Le hizo saber que estaba en proceso de divorcio y cuando todo acabara se casaría con ella como lo habían planeado meses atrás.
Se notaba desesperado. Incluso se le rodaron las lágrimas y dijo estar muy arrepentido por no haberle dicho la verdad desde el inicio. Se arrodilló frente a ella, no le importó que el resto de la gente lo viera humillándose ante una mujer, eso lo veía como ganancia para su propio beneficio. Quería mostrarse lo más lamentable posible para conseguir su objetivo, no estaba dispuesto a ser el abandonado en esa relación, no era su costumbre porque se la llevaba de muy macho y le gustaba ser quien tenía el mando sin agresión.
Por más que rogó por una oportunidad no la consiguió. En ese momento Alicia cortó todo lazo que la ataba a él y le pidió que no la volviera a buscar, temía que la esposa tomara represalias contra ella y los suyos, lo cual no traería nada bueno en un momento tan caótico.
Finalmente se zafó del agarre de su ex y se alejó. Regresó a casa y hasta entonces se soltó en llanto, ella era muy fuerte, pero su corazón había sido lastimado y no por cualquier persona, sino por el hombre que amó por mucho tiempo. El mismo con el que muchas noches compartió su cama, su cuerpo, sus pensamientos y sus lágrimas, ahora eso fue echado a la basura, quizá él siempre fingió escucharla o amarla y ahora la escena patética de arrepentimiento que no tiene lógica la quiere disfrazar de amor.
Ellos se habían conocido en la ciudad y él la había engañado durante tres años haciéndole creer que estaba soltero y muy interesado en formar una familia, pasar la vida entera juntos y muchas promesas que jamás se cumplirían.
Ahora que todo había acabado, el tiempo parecía detenerse justo en el momento de la traición y eso dolía… dolía como una daga atravesada en el pecho.
Durante el resto de la semana el hombre se la pasaba acosándola, suplicando por una oportunidad, pero era demasiado tarde y ella ya no estaba interesada en seguir siendo la amante de un maldito mentiroso que jugó con los sentimientos de dos mujeres inocentes.
Pero ese no era todo el problema que Alicia estaba enfrentando. Tenía un niño casi recién nacido y había llegado a visitar a su madre porque ella le había suplicado que lo llevara para conocerlo.
Pero ahora… ahora se lo quería quitar por la fuerza y ella estaba desesperada por huir de ese lugar, tanto de su madre como de su ex.
