Capítulo 123

La punzada en mi palma era satisfactoria, un recordatorio físico de los límites que no permitiría que se cruzaran.

Jack se quedó inmóvil, el ámbar en sus ojos retrocediendo gradualmente a su azul normal. Su mejilla llevaba la vívida marca roja de mi mano, contrastando fuertemente con su expresión d...

Inicia sesión y continúa leyendo