Capítulo 135

Horas después, me senté sola en el porche de mi pequeña cabaña, emocional y físicamente agotada. Los eventos de la noche me habían concedido una tregua, pero Nathan no perdonaría la humillación pública. Su mirada al final de la ceremonia había prometido represalias.

De repente, mi teléfono vibró en...

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