Capítulo 104

Lo hundí con rapidez en su pecho, a unos cinco centímetros de su corazón. Aunque la rama no era tan afilada como una hoja, le imprimí suficiente fuerza.

La resistencia cuando la rama rompió su piel y, después, ese ceder repentino… un líquido tibio brotando a borbotones.

Daniel gritó:

—¡Julie!

El...

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