Capítulo 125

—¡No me importa! ¡Esta habitación es de mi nieto! Ni siquiera hizo una reservación… ¿por qué ella puede registrarse primero?

La voz de la anciana resonó aguda y fuerte. Estaba allí medio desnuda, aferrada al marco de la puerta como si fuera su salvavidas, con una seguridad tan descarada que no pare...

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