Capítulo 141

Si Nala no hubiera sido tan pesada, quizá la habría soltado ahí mismo.

—¿Se lo dices a cualquiera que te encuentras?

Mi tono ya no era amable.

Las pestañas de Eva, empapadas de lágrimas, temblaron cuando apartó el rostro.

—No a cualquiera.

Su cara…

Se suavizó lo justo como para volverse peligro...

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