Capítulo 94 Capítulo noventa y cuatro

La celda guardaba una oscuridad de esas que nunca terminan de levantarse, ni siquiera cuando encendían las luces.

**Olía a viejo: piedra húmeda, óxido, algo levemente agrio, como moho que con el tiempo se había instalado a fondo en las paredes. El aire se sentía rancio, inmóvil, como si también...

Inicia sesión y continúa leyendo