Capítulo 63 63

—Sí, Elena. Quiero ese trabajo.

Me quedé mirándolo.

—Bien.

Adrián frunció el ceño.

—Eso sonó fatal.

—¿Qué quieres que diga?

—Lo que sea verdad.

—La verdad es que me alegra que lo admitas y al mismo tiempo quiero patearte.

—Puedo aceptar ambas.

—Qué generoso.

Seguimos parados en la banqueta. La gente...

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