Capítulo XXXI: Socios

—No puedes irte. Ya hemos hablado de esto, ¿recuerdas? Te dije que solo se te permite ir a la universidad. Nada de travesuras. ¿No habíamos acordado esto? —La ceja de Mamita se frunció mientras me miraba sin ninguna sonrisa en los labios.

—Pero, Mamita... esa es mi responsabilidad. Gané como la Mej...

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