Capítulo XXXII: Hombres pintados

Drake era el que conducía y Amalia estaba en el asiento delantero junto a él. Yo estaba sentada en la segunda fila y, a mi lado, Caden dormía plácidamente sobre mi hombro, así que me costaba respirar y sentía que si me movía un poco, seguramente se despertaría.

Me daba pena, se veía tan cansado per...

Inicia sesión y continúa leyendo