Capítulo 112 112

La oficina era tan precisa e impecable como el propio hombre. Adrián. La luz de la mañana se derramaba por los altos ventanales de vidrio, reflejándose en estanterías de caoba pulida, repletas de portafolios corporativos y contratos firmados. Él se reclinó en su silla de cuero, sin la chaqueta del t...

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