Capítulo 115 115

LA casa estaba en silencio aquella noche, salvo por el leve zumbido del refrigerador y los suaves crujidos que venían de la escalera de madera cada vez que alguien pasaba. Los gemelos por fin se habían tranquilizado, arropados en sus cunas tras un día largo. Hazel también dormía arriba; sus risas y ...

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