Capítulo 116 116

LA sala de conferencias relucía con un lujo discreto. El equipo de Satin & Sage se había asegurado de que todo estuviera dispuesto a la perfección: mesa de roble pulida, orquídeas frescas en jarrones esbeltos, expedientes apilados con pulcritud y el suave zumbido del aire acondicionado. Amelia entró...

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