Capítulo 129 129

La casa estaba en silencio, un silencio de esos que presionan los oídos y oprimen el pecho. El zumbido del refrigerador en la cocina, el suave tic-tac del reloj de pared y el susurro ocasional del viento rozando el cristal de la ventana eran los únicos sonidos. Todas las demás luces de la casa estab...

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