Capítulo 41 041

LA cocina olía tenuemente a ajo y tomillo mientras Amelia se movía de un lado a otro, enjuagando los platos y limpiando la encimera. El día había sido largo; el cuerpo le pesaba, pero el silencio en la casa era más pesado que las tareas entre sus manos. Suspiró, recogiéndose el cabello en un moño de...

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