Capítulo 42 042

Ella se levantó de donde estaba arrodillada; el teléfono se le resbaló de la mano y cayó con un golpe sordo y perezoso sobre la cama, mientras ella seguía gritando.

—¡Jesús, Jesús! —siguió gritando, con una voz aguda, quebrada, como si el mismo aire la hubiera traicionado.

—¿Qué?

Ella lo miró, co...

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